Unos dientes y una encía sana son fundamentales para disfrutar de una vida agradable y plena. Los padres tiene un rol esencial en la salud bucal de los hijos, pues son ellos los encargados de despertar el entusiasmo y motivación por el cuidado de los dientes, convirtiéndose en los modelos a imitar en cuanto a las conductas de higiene, dieta, consumo de tabaco y otras, que determinan el nivel de salud y calidad de vida que alcancen los niños.

Los niños son un grupo de riesgo para presentar caries, puesto que tienden a comer frecuentemente y no manejan bien el cepillado dental. Si a esto le sumamos poco estímulo en la casa y escuela para realizarlo, quedará expuesto a la posibilidad de mayor daño. Por esto es necesario reforzar ciertas áreas de prevención:

  • Higiene bucal periódica, después de cada comida, o al menos 2 veces al día.
  • Alimentación equilibrada, y ordenada en la frecuencia de veces que se ingieren los alimentos.
  • Uso racional de fluoruros como medida de prevención de caries.

Una buena alternativa es que el adulto se cepille junto con el niño para que este momento se asocie con algo rutinario y normal dentro de las actividades diarias, y no como algo impuesto o desagradable.